Antes de contratar
Qué debe incluir un presupuesto web para una PYME
Compara propuestas web por alcance, contenidos, costes recurrentes y entrega. Incluye preguntas concretas y una lista para revisar antes de contratar.
Publicado el . La fecha de edición identifica cada entrega de la serie de octubre.
Dos presupuestos pueden decir «web corporativa» y cubrir trabajos muy distintos. Uno incluye preparar el contenido y pasar la web antigua a la nueva. Otro parte de que entregarás los textos terminados y solo contempla publicar unas páginas.
Para compararlos, empieza por lo que vas a recibir, lo que tendrás que aportar y lo que pagarás después del lanzamiento. La cifra final cobra sentido cuando esas tres cosas están claras. Esta guía te ayuda a ponerlas por escrito.
Describe qué debería poder hacer tu cliente
«Quiero una web moderna» deja demasiadas decisiones abiertas. «Quiero que un visitante vea qué trabajos de cerrajería hacemos, compruebe ejemplos y nos envíe las medidas para pedir presupuesto» permite definir páginas y funciones.
Es un ejemplo de encargo, no la descripción de un proyecto contratado. Su utilidad está en concretar una acción: enviar una consulta con información suficiente. A partir de ahí puedes decidir si necesitas una galería, un formulario con archivos o simplemente un contacto bien explicado.
Escribe también qué queda fuera de la primera versión. Si la reserva se confirma por teléfono, una página con horarios y contacto puede ser suficiente. Un calendario que bloquee plazas y cobre una señal supone otro alcance. Elegir entre web, catálogo y tienda ayuda a resolver esa diferencia antes de pedir precio.
Pide una relación de páginas y funciones
El presupuesto debería nombrar las páginas previstas y explicar las funciones que requieren trabajo propio. «Hasta cinco páginas» no aclara si son cinco composiciones distintas o si cuatro utilizan la misma estructura.
| Partida | Qué conviene concretar |
|---|---|
| Estructura | Páginas, idiomas y tipos de contenido incluidos. |
| Contacto | Campos, destino de las solicitudes y confirmación de recepción. |
| Contenido | Quién redacta, selecciona imágenes y carga cada material. |
| Conexiones | Qué herramienta se conecta, qué datos pasan y quién mantiene la conexión. |
| Revisión | Qué se revisa, en qué momentos y cómo se valoran cambios de alcance. |
Una frase como «integración con reservas» necesita un detalle más: puede ser un enlace a una herramienta externa, un módulo incrustado o un desarrollo conectado a su sistema. No requieren el mismo trabajo ni ofrecen el mismo control.
Aclara quién prepara los textos y las imágenes
Reúne el logo, la información de servicios, los datos de contacto y el material que ya utilizas para vender. Señala lo que sigue pendiente. Así el proveedor puede presupuestar con el estado real del proyecto.
Si aportas textos, pregunta si se publican tal como están o si se contempla editarlos y organizar su estructura. Si necesitas fotografías, acuerda su producción o licencia. También importa quién elige los recortes para móvil y quién revisa que las imágenes correspondan a lo que ofreces.
Los textos legales merecen una partida clara: quién los facilita, quién valida su contenido y quién se encarga de colocarlos. Diferenciar esa responsabilidad evita confundir la implementación de una página con una revisión jurídica.
Convierte la calidad en comprobaciones de entrega
«Responsive», «rápida» y «optimizada para Google» son expresiones demasiado amplias para dar un trabajo por terminado. Pide que se traduzcan en comprobaciones: lectura y navegación en móvil, funcionamiento por teclado, envío y recepción de formularios, títulos de las páginas y acceso de los buscadores.
Para la carga, acuerda qué páginas se medirán y con qué herramienta. Un resultado aislado puede variar; conviene guardar varias pruebas y comprobar la web con sus funciones activas. Google distingue métricas de carga, respuesta y estabilidad visual en su documentación de Core Web Vitals. Una puntuación de una herramienta no sustituye la revisión de los recorridos de tus clientes.
En buscadores, separa la preparación técnica del trabajo posterior de contenidos y posicionamiento. Saber qué incluye cada parte ayuda a evaluar la propuesta. Ninguna de esas partidas debería convertirse en una garantía de primera posición.
Suma lo que pagarás después del lanzamiento
Junto al desarrollo inicial pueden aparecer dominio, alojamiento, licencias, mantenimiento y servicios externos. Solicita su periodicidad y quién los contrata. Cuando haya una revisión de precio o un límite de uso, debe quedar identificado.
Para comparar un pago inicial con una cuota, utiliza el mismo periodo y el mismo alcance. Anota el coste inicial, añade las cuotas de ese periodo y separa los extras. Una propuesta con soporte incluido y otra que lo presupuesta por intervención necesitan esa aclaración antes de comparar el total.
Pregunta qué ocurre si cambias de proveedor: cómo recibes los contenidos, qué acceso tendrás al dominio y qué elementos dependen de una licencia o plataforma. La respuesta forma parte de la decisión de compra, aunque no se vea en la portada.
Lo que dejaría resuelto antes de aceptar
- Objetivo de la web y acción principal del visitante.
- Páginas, idiomas, funciones y exclusiones del encargo.
- Materiales que aporta cada parte y calendario ligado a su entrega.
- Revisiones previstas y forma de acordar cambios.
- Pruebas de funcionamiento y procedimiento de publicación.
- Accesos, titularidad de los recursos y soporte posterior.
- Importe, forma de pago y costes recurrentes desglosados.
Si una partida sigue siendo ambigua, envía una pregunta concreta antes de aceptar. «¿Quién recibe los mensajes y cómo comprobaremos su llegada?» suele ser más útil que «¿incluye formulario?».
En Avanduo concretamos el alcance y las condiciones en la propuesta del proyecto. Puedes consultar cómo planteamos una web para una PYME y utilizar esta lista para preparar la conversación.
Fuentes y documentación
Consultadas el 18 de octubre de 2026. Los ejemplos señalados como ilustrativos no son casos de clientes.